El Parque Nacional Toro Toro, en Potosí, Bolivia, se perfila como el nuevo epicentro del turismo paleontológico mundial luego del hallazgo de 16.600 huellas de dinosaurios terópodos, un registro que especialistas califican como el más grande y completo descubierto hasta ahora. Con este impulso científico, la Gobernación anunció un ambicioso plan para posicionar a Toro Toro como el destino paleontológico más importante del planeta.
Las huellas de dinosaurios de Toro Toro, en Bolivia, constituyen uno de los conjuntos icnológicos más importantes de América del Sur y del mundo. Se encuentran principalmente dentro del Parque Nacional Toro Toro, en afloramientos de roca caliza que conservan miles de pisadas fosilizadas, distribuidas en paredes rocosas, planchas inclinadas y antiguos lechos sedimentarios. Estas huellas no son restos óseos, sino icnofósiles, es decir, rastros directos de la actividad de animales prehistóricos.
El descubrimiento de miles de huellas de muchas especies de dinosaurios, realizado en la zona de Carreras Pampa, fue documentado por paleontólogos bolivianos y extranjeros. Las marcas pertenecen a dinosaurios terópodos —grupo que incluye especies como Tyrannosaurus rex y Velociraptor— y representan el mayor conjunto de huellas de este tipo registrado en el mundo.
“No existe otro sitio con tal abundancia de huellas de terópodos”, afirmó el paleontólogo Roberto Biaggi. Richard Butler, de la Universidad de Birmingham, agregó que la concentración de pisadas ofrece “una ventana notable” al comportamiento de los dinosaurios durante el final del Cretácico.
El hallazgo también incluye 1.378 rastros de arañazos, interpretados como intentos de los animales por mantenerse a flote en un lago. Estas señales permiten reconstruir aceleraciones, frenadas y cambios de dirección, aportando información que no puede obtenerse solo con restos fósiles. La variedad de tamaños revela la presencia de terópodos gigantes —de hasta 10 metros de altura— y ejemplares pequeños, del tamaño de un ave.

Toro Toro busca consolidarse como destino turístico internacional
El gobernador de Potosí, Marco Antonio Copa, confirmó que se está elaborando un plan estratégico de promoción turística destinado a posicionar al Parque Nacional Toro Toro al mismo nivel que el Salar de Uyuni, el principal atractivo turístico de Bolivia.
La estrategia incluirá la presencia del departamento en ferias de turismo internacionales, con el objetivo de captar visitantes interesados en turismo científico, geológico y de aventura. La Gobernación espera que el nuevo estatus de Toro Toro —ahora considerado la mayor reserva de huellas de dinosaurios del mundo— impulse un crecimiento significativo del flujo turístico en los próximos años.
Por qué Toro Toro puede convertirse en el mayor destino paleontológico del mundo
- Posee el mayor registro de huellas de dinosaurios terópodos documentado a nivel global.
- Ofrece un conjunto único de pisadas y arañazos que describen el comportamiento de los dinosaurios.
- Cuenta con un paisaje geológico destacado que complementa la experiencia paleontológica.
- Bolivia busca posicionarlo como un polo turístico internacional, con promoción activa y proyección global.
Con este descubrimiento excepcional y un plan oficial para potenciar su visibilidad, Toro Toro avanza hacia convertirse en uno de los destinos paleontológicos más importantes y atractivos del mundo, atrayendo a científicos, viajeros y amantes de los dinosaurios de todas partes.
¿Cómo se formaron las huellas de Toro Toro?
Las huellas se originaron durante el Período Jurásico y el Cretácico, hace entre 150 y 65 millones de años, cuando la región de Toro Toro presentaba un ambiente muy diferente al actual. En ese entonces, el área estaba cubierta por llanuras fangosas, lagunas poco profundas y deltas, donde los dinosaurios caminaban sobre sedimentos blandos como barro y arena húmeda.
Cuando los animales pisaban estos suelos, dejaban impresiones profundas. Posteriormente, esos sedimentos se secaban, eran cubiertos por nuevas capas de arena o limo y, con el paso de millones de años, se litificaron (se transformaron en roca). Los movimientos tectónicos asociados a la formación de la cordillera de los Andes levantaron y bascularon estas capas, razón por la cual hoy muchas huellas aparecen en paredes verticales o inclinadas.
¿Qué nos indican estas huellas?

Las huellas de Toro Toro aportan información clave que los fósiles óseos no siempre pueden ofrecer. A partir de su tamaño, forma, profundidad y disposición, los científicos pueden inferir:
- El tamaño y peso aproximado de los dinosaurios.
- La velocidad de desplazamiento y el tipo de marcha (caminar, trotar).
- Comportamientos sociales, como desplazamientos en grupo.
- Interacciones entre especies, cuando huellas de distintos dinosaurios aparecen en una misma superficie.
- Condiciones ambientales, como la presencia de agua, barro o suelos secos en el momento de la pisada.
En Toro Toro se han identificado incluso rastros paralelos, lo que sugiere movimientos coordinados, posiblemente de manadas o grupos familiares.
¿Qué tipos de dinosaurios dejaron las huellas?
En el área se han registrado huellas pertenecientes a al menos ocho tipos diferentes de dinosaurios, entre ellos:
- Saurópodos: grandes herbívoros de cuello y cola largos, similares a Diplodocus o Titanosaurus. Sus huellas son circulares o semicirculares y de gran tamaño.
- Terópodos: dinosaurios carnívoros bípedos, con huellas tridáctilas (tres dedos bien marcados), asociadas a depredadores.
- Ornitópodos: herbívoros bípedos o cuadrúpedos de tamaño mediano, con huellas más anchas y menos profundas.
- Anquilosaurios y estegosaurios (de manera más discutida): representados por huellas cuadrúpedas menos frecuentes.
La diversidad de rastros indica que Toro Toro fue un ecosistema dinámico, habitado por múltiples especies que compartían el mismo territorio en distintos momentos.

¿Por qué son tan importantes a nivel científico?
Las huellas de Toro Toro son fundamentales porque constituyen uno de los registros icnológicos más extensos y continuos del continente, con miles de pisadas preservadas en un mismo contexto geológico. Esto permite estudiar no solo especies aisladas, sino paisajes completos del pasado, reconstruyendo cómo se movían y convivían los dinosaurios.
Además, muchas huellas se conservan in situ, en su posición original, lo que aumenta su valor científico frente a rastros trasladados o fragmentados. El sitio es utilizado como referencia para estudios sobre locomoción, comportamiento y paleoambientes del Mesozoico en Sudamérica.
Más allá de su valor científico, las huellas de Toro Toro representan un patrimonio natural excepcional de Bolivia. Su conservación y estudio contribuyen tanto al conocimiento de la historia de la vida en la Tierra como al desarrollo del turismo científico y educativo en la región, posicionando a Toro Toro como uno de los grandes escenarios donde el pasado geológico del planeta puede observarse a simple vista.








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