Según las azafatas, este es el lugar del avión donde nunca se debería apoyar un abrigo

Un gesto automático al subir a un avión puede tener consecuencias poco agradables. Tripulantes de cabina y especialistas en higiene coinciden en que el compartimiento superior para equipaje no es un buen lugar para guardar el abrigo durante el vuelo, ni por razones sanitarias ni operativas.

En un contexto donde la higiene y la eficiencia a bordo son cada vez más relevantes, evitar el compartimiento superior para el abrigo es una decisión simple pero efectiva. Escuchar las recomendaciones de quienes trabajan a diario en el avión puede marcar la diferencia entre un vuelo cómodo y uno innecesariamente incómodo.

Un espacio más sucio de lo que parece

Para muchos pasajeros, colocar el abrigo en el portaequipajes sobre el asiento parece la opción más práctica. Sin embargo, varias azafatas advierten que estos compartimientos concentran suciedad invisible. Loretta Hill, tripulante de cabina de JetBlue Airways desde hace más de diez años, explica que es uno de los errores más comunes entre los viajeros frecuentes.

El problema principal es el origen de la suciedad: las ruedas de las valijas. Estos compartimientos reciben el contacto directo de equipajes que previamente circularon por calles, veredas, baños públicos y áreas comunes de aeropuertos. Según estudios citados por especialistas, las ruedas de las valijas pueden ser hasta 58 veces más sucias que una tapa de inodoro.

Emilia Ryan, también azafata, detalló en declaraciones a Reader’s Digest que, además, estos espacios no forman parte del protocolo de limpieza profunda habitual, por lo que no se desinfectan con la misma frecuencia que mesas, apoyabrazos o cinturones de seguridad.

Riesgos microbiológicos en contacto con la ropa

Desde el punto de vista científico, el riesgo no es menor. El microbiólogo Jason Tetro explicó que en los compartimientos superiores pueden encontrarse bacterias como Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus e incluso levaduras. Aunque el portaequipajes no está en contacto directo con la piel, la ropa sí lo está, lo que facilita el traslado de microorganismos al cuerpo, especialmente en vuelos largos.

Apoyar un abrigo en ese espacio implica luego usarlo directamente sobre el cuello, brazos y rostro, zonas sensibles donde el contacto bacteriano es más problemático.

Un obstáculo para la organización del vuelo

Más allá de la higiene, existe un motivo operativo clave. El compartimiento superior está diseñado exclusivamente para valijas de mano. Cuando se llena con abrigos, camperas o mochilas blandas, el espacio se vuelve insuficiente y obliga a la tripulación a redistribuir equipaje a último momento.

El steward Mateusz Maszczynski señaló que los abrigos suelen ser responsables de demoras durante el embarque, dificultades para cerrar los compartimientos y retrasos en la salida del avión. Para el personal de cabina, reorganizar estos espacios en vuelos completos se traduce en más presión operativa y menor fluidez.

Dónde guardar el abrigo de forma segura

Las recomendaciones del personal aéreo son simples y prácticas:

  • llevar el abrigo sobre las piernas durante el despegue,
  • colocarlo a los pies, si el espacio lo permite,
  • apoyarlo detrás de la espalda,
  • o guardarlo dentro de la valija de mano.

Estas alternativas reducen el contacto con superficies sucias, mejoran la convivencia a bordo y facilitan el trabajo de la tripulación.