Luego de la falta de comida, de energía eléctrica y de cobertura en los hoteles, ahora falta combustible y en especial querosén de aviación. El resultado inmediato fue un golpe directo al turismo internacional: aerolíneas y operadores comienzan a suspender o reducir operaciones, se activan vuelos de repatriación y varios mercados emisores emitieron alertas para evitar viajar a la isla.
Según información difundida en estos días de febrero de 2026 en la industria aérea, las autoridades cubanas notificaron que el Jet A-1 (querosén) no estaría disponible por aproximadamente un mes y que la medida alcanzaba nueve aeropuertos internacionales (incluyendo La Habana, Varadero, Santa Clara, Holguín, Santiago de Cuba y Cayo Coco). Esto obliga a las compañías a cargar más combustible desde origen, sumar escalas técnicas fuera del país o directamente recortar programación.
En paralelo, la propia crisis energética impacta en infraestructura y logística: cortes de electricidad frecuentes y prolongados y restricciones en transporte, con efectos sobre la experiencia turística (traslados, excursiones, provisión de agua, funcionamiento normal de hoteles y restaurantes).
Reacción en cadena: suspensiones, reducción de capacidad y repatriaciones
El efecto más visible del problema fue la respuesta de aerolíneas con alta exposición a Cuba, especialmente desde Canadá (el principal emisor de turistas hacia la isla desde hace muchos años y por ende la principal fuente de divisas turísticas en la isla):
- Air Canada anunció la suspensión de su servicio a Cuba a partir del 9 de febrero, citando la escasez continua de combustible de aviación. Informó que tenía alrededor de 3.000 clientes en destino y organizó vuelos de retorno, con tramos de ida “vacíos” para ir a buscarlos.
- El mismo día, reportes del sector indicaron que WestJet también iniciaba una reducción progresiva de su operación invernal hacia Cuba para facilitar retornos organizados.
Qué significa para el viajero: incluso cuando un vuelo “sale”, el contexto puede forzar cambios de ruta, reprogramaciones, escalas técnicas o cancelaciones de último minuto. Y si una compañía suspende, el foco inicial pasa a ser el regreso de los pasajeros ya en la isla, por encima de sostener la oferta para nuevos viajes.
Hotelaría bajo presión: cierres temporales, reubicaciones y menor oferta real
A la tensión aérea se suma otra señal que suele anticipar problemas de temporada: cierres temporales de complejos hoteleros y reubicaciones, informados por medios del sector turístico, en un marco de baja ocupación en algunas zonas.
En la práctica, esto puede traducirse en:
- cambios de hotel sin previo aviso (a veces a categoría equivalente o superior, pero no siempre con el mismo “producto”),
- servicios reducidos (restaurantes con menos turnos o menú acotado, menor frecuencia de transporte interno),
- limitaciones por energía (aires acondicionados, ascensores, provisión de agua caliente) cuando hay cortes prolongados.
Cuba no atrae más a visitantes
El retroceso de la isla venía de antes del shock del querosén. En 2025 se reportaron 1,8 millones de visitantes extranjeros, por debajo de las metas oficiales (2,6 millones) y con caída en todos sus mercados principales y sobre todo Canadá, la Argentina y Europa.
Este punto es clave para entender por qué el episodio de combustible acelera un “derrumbe” que ya estaba en curso: con menos demanda, la industria tiene menos margen para absorber costos y contingencias; y con más contingencias, se deteriora la demanda.
Consejos concretos para viajeros: qué chequear antes de ir
Antes de viajar
- Confirmar con la aerolínea y el operador (no solo con la agencia) el estado del vuelo, política de cambios y plan de contingencia.
- Elegir reservas con flexibilidad (cambio/reestructuración sin penalidad o con crédito) y pagar con un medio que permita reclamos si corresponde.
- Consultar avisos oficiales del país emisor: Francia, por ejemplo, pidió verificar disponibilidad de energía, transporte y agua con la estructura de viaje.
- Plan B: armar alternativas de destino si tu salida es inminente (sobre todo si dependés de conexiones).
Para quienes ya están en destino
- Mantener contacto diario con representante local / operador / aerolínea: en crisis de abastecimiento, la información cambia hora a hora.
- Priorizar efectivo y baterías: cortes de energía pueden afectar cajeros, POS, conectividad y carga de dispositivos.
- Documentar todo (avisos, reubicaciones, gastos extra por cambios): útil para reclamos posteriores.
- Evitar traslados “justos”: el transporte puede sufrir restricciones o demoras.
Un verdadero “colapso” turístico
Con la información disponible a hoy, el cuadro combina tres capas que se retroalimentan:
- Restricción operativa aérea por falta de Jet A-1 en aeropuertos (medida formalizada en NOTAM y comunicada a compañías).
- Crisis energética doméstica con cortes de luz y restricciones que impactan en servicios que el turista da por sentados (transporte, agua, logística).
- Demanda internacional debilitada desde 2024/2025, con llegadas por debajo de objetivos y caída en algunos mercados.
En conjunto, estos factores explican por qué el turismo en Cuba enfrenta un momento de máxima fragilidad: cuando el acceso aéreo se interrumpe y la operación local pierde confiabilidad, la “promesa de destino” (sol, playa y todo resuelto) se rompe, incluso para viajeros acostumbrados a contextos complejos.








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