El tattourism gana espacio en destinos urbanos y vacacionales: hoteles en Nueva York, México, Islandia y otros países incorporan estudios de tatuajes para ofrecer experiencias personalizadas y transformar el viaje en un souvenir imborrable.
El turismo experiencial suma una nueva capa con el crecimiento del tattourism, una tendencia que combina viajes y tatuajes como forma de recuerdo permanente. Cada vez más hoteles integran estudios de tatuajes dentro de sus instalaciones, respondiendo a una demanda de viajeros que buscan experiencias únicas, personalizadas y con fuerte carga emocional.
Hoteles y tatuajes: una nueva forma de souvenir de viaje
A diferencia de los recuerdos tradicionales, el tatuaje se consolida como un símbolo duradero del viaje. En este contexto, algunos hoteles comenzaron a asociarse con artistas locales e internacionales para ofrecer estudios in-house, permitiendo a los huéspedes planificar su tatuaje como parte de la experiencia turística.
Uno de los casos más destacados es el del Untitled at 3 Freeman Alley, en el Lower East Side de Nueva York. Allí funciona Unscripted Ink, el primer estudio de tatuajes permanente dentro de un hotel en la ciudad. La propuesta surgió a partir de sesiones temporales durante eventos culturales y terminó consolidándose como un espacio fijo, abierto tanto a huéspedes como al público general.
Nueva York lidera la tendencia del tattourism urbano
En el Meatpacking District, el Dream Downtown incorporó un estudio del tatuador Jonathan “JonBoy” Valena, reconocido por su trabajo con celebridades. El espacio funciona con turnos programados y ofrece diseños personalizados, posicionando al hotel como un punto de referencia del tattourism de alto perfil.
Según los propios artistas, muchos viajeros ya incluyen el tatuaje en su planificación, del mismo modo que una visita gastronómica o una experiencia cultural. La combinación de alojamiento, arte y ciudad refuerza la identidad del destino y genera un vínculo emocional más profundo con el viaje.
Del turismo urbano a los destinos de playa y naturaleza
El fenómeno no se limita a grandes ciudades. En México, el W Punta de Mita, en la Riviera Nayarit, ofrece sesiones de tatuaje junto a artistas locales. Los diseños suelen inspirarse en el paisaje costero, la biodiversidad y la cultura regional, integrando el tatuaje a la narrativa del destino.
Islandia también se sumó a la tendencia. El Hotel Rangá lanzó una propuesta que permite a los huéspedes tatuarse durante su estadía, combinando arte corporal, turismo de naturaleza y apoyo a creadores locales. La experiencia apunta a viajeros que buscan una conexión simbólica con el entorno que visitan.
Por qué crece el tattourism en 2026
El auge del tattourism está vinculado a varios factores: la búsqueda de experiencias auténticas, el valor de los recuerdos emocionales por sobre los objetos materiales y la necesidad de personalización en el turismo contemporáneo. Para muchos viajeros, un tatuaje funciona como un relato visual del viaje, asociado a momentos, personas y lugares específicos.
Desde la perspectiva hotelera, esta tendencia permite diferenciar la propuesta, atraer a un público creativo y posicionarse como espacios culturales además de alojamientos. La integración de estudios de tatuajes dentro de hoteles también refuerza la idea de experiencias “todo en uno”, alineadas con los nuevos hábitos de consumo turístico.
Con más destinos explorando este modelo, todo indica que el tattourism continuará expandiéndose en 2026, consolidándose como una de las tendencias más originales del turismo experiencial global.








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