La Puna salteña consolida su posicionamiento como uno de los territorios turísticos más singulares del norte argentino. Con mejoras en rutas provinciales, nuevas infraestructuras de acceso y la puesta en valor de miradores astronómicos, Tolar Grande comienza a captar la atención del turismo de naturaleza, ciencia y experiencias extremas.
Ubicada a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, la región combina paisajes de alto impacto —como el Salar de Arizaro, el Cono de Arita y el Desierto del Diablo— con condiciones excepcionales para el turismo astronómico, gracias a sus cielos limpios, baja contaminación lumínica y clima seco.

Uno de los factores determinantes del crecimiento reciente es la mejora progresiva de rutas provinciales que conectan San Antonio de los Cobres con Tolar Grande, reduciendo tiempos de traslado y aumentando la seguridad para vehículos turísticos y excursiones organizadas. Estas obras permiten extender la estadía promedio y facilitan la llegada de operadores especializados en turismo de altura y fotografía de paisaje.
A su vez, se avanzó en señalización interpretativa y puntos de descanso en circuitos clave, fortaleciendo un modelo de turismo planificado y controlado, fundamental en entornos frágiles como la Puna.
Astroturismo: miradores, ciencia y experiencias nocturnas
Uno de los ejes más innovadores es la reinauguración y ampliación de miradores astronómicos, pensados tanto para aficionados como para propuestas guiadas. Estos espacios permiten realizar observaciones del cielo profundo, astrofotografía y actividades educativas vinculadas a la astronomía andina y los saberes ancestrales.

El astroturismo se perfila como una herramienta estratégica para desestacionalizar la demanda, ya que las observaciones nocturnas se desarrollan fuera de los horarios tradicionales y con bajo impacto ambiental.
Turismo comunitario y alojamiento de baja densidad
El crecimiento de Tolar Grande se apoya en un modelo de baja densidad y fuerte participación local. En los últimos años se sumaron hosterías, casas de familia habilitadas y refugios turísticos adaptados a las condiciones climáticas extremas, priorizando el uso responsable del agua y la energía.

Las experiencias incluyen gastronomía regional, caminatas interpretativas, travesías al salar y circuitos culturales que integran relatos de comunidades originarias, reforzando la identidad del destino.
Un destino emergente para el turismo internacional
Con el creciente interés del turismo europeo y norteamericano por destinos remotos, sostenibles y poco masificados, la Puna salteña comienza a posicionarse como un producto de nicho premium, especialmente atractivo para viajeros de naturaleza, ciencia, aventura y fotografía.

La combinación de infraestructura básica, planificación territorial y recursos naturales únicos convierte a Tolar Grande en uno de los enclaves con mayor proyección del norte argentino para los próximos años.










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