Hacia el infinito y más allá. Cómo avanzará el turismo espacial en 2026

Tras un cierre de 2025 marcado por récords técnicos y hitos simbólicos, el sector del turismo espacial se prepara para una etapa de consolidación gradual, aún limitada a un público de alto poder adquisitivo pero con señales claras de crecimiento.

El turismo espacial en 2026 no será todavía un fenómeno popular, pero sí un año bisagra: marcará el paso de la experimentación a una oferta más regular. Para la industria, será el momento de demostrar que viajar al espacio puede convertirse en un negocio sostenible; para los viajeros, seguirá siendo una experiencia reservada a unos pocos, pero cada vez más cercana en el horizonte. Las estimaciones sitúan el mercado global del turismo espacial entre US$ 1.500 y 1.600 millones en 2025, con una proyección de crecimiento anual cercana al 30 % hasta 2030. Aunque sigue siendo un mercado de nicho, el aumento del número de vuelos, la diversificación de tecnologías y la entrada de nuevos actores anticipan un cambio de escala progresivo.

Estados Unidos marca el ritmo en 2026

En 2026, Estados Unidos continuará liderando el sector. El decreto presidencial firmado en diciembre de 2025, orientado a asegurar la supremacía espacial estadounidense, fija objetivos ambiciosos: regreso a la Luna en 2028 y base permanente en 2030. Esta estrategia influye directamente en el turismo espacial, ya que impulsa inversiones, desarrollo tecnológico y visibilidad mediática.

Virgin Galactic vuelve al centro de la escena

Tras varios ajustes operativos, Virgin Galactic confirmó que retomará los vuelos turísticos en 2026 con su nueva nave Delta Class.

  • Primeros vuelos de prueba: verano boreal de 2026
  • Primeros vuelos comerciales: otoño de 2026
  • Precio estimado del pasaje: alrededor de US$ 600.000, frente a los 450.000 anteriores

El desempeño comercial de esta nueva etapa será clave para determinar la viabilidad económica del modelo suborbital.

Blue Origin y SpaceX: estrategias diferentes

  • Blue Origin continuará con sus vuelos suborbitales New Shepard, de corta duración pero más regulares, consolidándose como la alternativa directa a Virgin Galactic.
  • SpaceX, en cambio, no priorizará el turismo en 2026. La compañía de Elon Musk concentra sus esfuerzos en el desarrollo de Starship, pieza central del programa lunar Artemis, aunque su récord de 165 lanzamientos exitosos en 2025 refuerza su liderazgo tecnológico.

Vuelos en globo: la opción “intermedia”

Una de las tendencias a seguir en 2026 es la de los vuelos estratosféricos en globo, que alcanzan entre 30 y 40 km de altitud, sin llegar al espacio. Empresas como EOS-X Space, World View y Halo Space apuntan a ofrecer experiencias inmersivas con precios sensiblemente más bajos que los de los vuelos suborbitales.

Estas propuestas, aunque no cruzan la línea de Kármán, se perfilan como una puerta de entrada al turismo espacial para un público más amplio.

Europa: avances, pero sin vuelos en 2026

En Europa, los proyectos avanzan con cautela. Las startups francesas Zephalto y Stratoflight, apoyadas por agencias como el CNES y la ESA, difícilmente realizarán vuelos comerciales antes de 2027.
La atención estará puesta en MaiaSpace, que busca desarrollar el primer lanzador europeo reutilizable, con un hito clave previsto para finales de 2027.

Rusia, China e India: roles desiguales

  • Rusia: sin expectativas relevantes para 2026, afectada por limitaciones financieras y geopolíticas.
  • China: mantiene su hoja de ruta para llegar a la Luna hacia 2029, con posibles avances en vuelos comerciales privados.
  • India: emerge como potencial sorpresa, tras importantes progresos técnicos recientes, y podría ganar protagonismo en los próximos años.

¿Qué define al turismo espacial en 2026?

  • Sigue siendo exclusivo y costoso, con precios de cientos de miles de dólares.
  • Aumenta el número de vuelos y pruebas, especialmente suborbitales.
  • Se diversifican las experiencias: cohetes, globos estratosféricos y, a futuro, estaciones orbitales.
  • La competencia tecnológica y geopolítica impulsa el desarrollo, aunque el acceso masivo aún está lejos.