Viajes de película

Winter's Bone (2010) / Por María Zacco

Esta ficción roza muy de cerca la historia, costumbres y misterios de la zona de los bosques de Ozark, ubicada en el centro de Estados Unidos. 

Por María Zacco

El filme se centra en Ree Dolly (Jennifer Lawrence), una joven de 17 años que debe hacerse cargo de su familia en una situación de extrema precariedad económica. 

Una mañana el padre de Ree desaparece sin dejar rastro, pero ella no se entera hasta que unos policías se presentan en su casa y le comunican que el hombre había entregado la propiedad como concepto de fianza. Ella pide un poco más de tiempo antes de abandonar la casa con la esperanza de hallar una solución y evitar así mudarse, junto a sus hermanos, al bosque de Ozark, un lugar tan frío como siniestro. 

Con ese objetivo decide buscar a su padre, el único que puede ayudarlos. Poco sabe de él y comienza a visitar a sus familiares para reconstruir la historia de un hombre que le es casi ajeno. Así, descubre que la vida de su padre está fundada en mentiras, engaños y frustraciones.

La película está basada en la novela del escritor Daniel Woodrell, que ambienta la mayoría de sus novelas en la zona de Osark, un mundo bastante particular. Se trata de una zona rodeada de colinas, bosques, pinos y extensos lagos. Cubre gran parte del sur de Missouri y se extiende hasta el norte de Arkansas. Con 122 mil km2, es la región montañosa más extensa entre los Apalaches y las Montañas Rocosas.  

A primera vista, parece que el intenso frío es lo que hace que la gente sea huraña y poco comunicativa. Pero de a poco el espectador va develando los verdaderos motivos de tal conducta. 

La zona, que alguna vez fue centro de explotación minera, hoy vive de pequeñas granjas productoras de alimentos envasados, que pueden visitarse. Y del turismo, su principal actividad económica. 

El lago Big Spring, uno de los más grandes de Estados Unidos, es el marco natural de una de las escenas clave de la película. El río Corriente, al contrario de lo que su nombre indica, es muy calmo e ideal para los paseos en bote. Pero las protagonistas de los bosques son las Grand Falls, las cascadas naturales más grandes de Missouri, con inmensos acantilados y árboles altísimos.

Quien tenga la posibilidad de visitar los Ozark podrá apreciar, además de la imponente belleza de sus bosques, que sus habitantes hablan un dialecto propio, nacido de los distintos argot que llevaron allí los primeros inmigrantes alemanes e irlandeses a principios del siglo XIX. De religión bautista y metodista, son muy conservadores y bastante reticentes, pero se expresan maravillosamente a través de la música: basta asomarse a sus ventanas para verlos reunidos cada noche para cantar hasta altas horas.   

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