Viajes de película

1492: la conquista del paraíso (1992) / Por María Zacco

Esta película, estrenada el 12 de octubre de 1992, cuando se conmemoraban quinientos años del descubrimiento de América, relata una parte de la historia del viaje realizado por el navegante genovés Cristóbal Colón que lo llevó –mientras surcaba los mares con el propósito de llegar a las Indias- a descubrir tierras hasta entonces desconocidas.

Por María Zacco.

El francés Gerard Depardieu interpretó a un Colón inolvidable en el filme que se centró en el efecto devastador del encuentro entre dos mundos diferentes –el de los indígenas y el de los conquistadores- durante los primeros años de la colonización.    

La película fue un fracaso comercial. Sin embargo, es recordada por su estética impecable y la banda sonora de Vangelis, que devino en un clásico. La cinta fue alabada especialmente por sus bellísimas locaciones, algunas ciudades de España y paisajes selváticos de Costa Rica. 

La historia inicia en los castillos medievales de la Ciudad Vieja de Cáseres –oeste de España, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO (es uno de los conjuntos urbanos de la Edad Media y del Renacimiento mejor conservados del mundo).  Se ven imágenes del Palacio de las Veletas, de la Concatedral de Santa María, la Torre de Bujanco y el Arco de las Estrellas. 

Scott retrata al detalle la arquitectura, un personaje más de esta historia: en Trujillo, se ven espectaculares tomas del Arco del Triunfo y la Casa Fuerte de los Bejaranos.  La cámara recorre, también, el Convento de San Esteban y la Catedral Nueva de Salamanca, como la Casa de Pilatos y Reales Alcázares, en la colorida Sevilla.

 Sin embargo, gran parte de la trama se va a desarrollar en Tulín, a solo 67 km de San José, la capital de Costa Rica. La selva frondosa y la arena blanca que signan las tomas de la llegada de Colón al Nuevo Mundo fueron rodadas en la magnífica Playa Blanca, en la costa del Pacífico. 

Esta playa recibió la Bandera Azul Ecológica, un galardón que se entrega por las acciones “amigables” de las personas con el medio ambiente. En el filme se ve también el promontorio rocoso que la separa de Playa Mantas, cuyas mareas calmas son ideales para el buceo.

Como en 1992, cuando se rodó el filme de Scott, Playa Blanca sigue siendo un sitio prístino, sin infraestructura hotelera. Pero hay complejos turísticos a poco kilómetros. Y por la mañana, temprano, se puede iniciar una “expedición” a ese oasis, donde las palmeras se inclinan hasta besar al mar.   

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